Estos relatos nacen de la conexión, con ese manantial de vida del que todos formamos parte. No soy experta en nada ni pretendo enseñarte. Tengo, eso sí, vocación de compartir, divulgar y acompañarnos en red. Te invito a abrir tus alas y expandir tu mente. Toma lo que te sirva y deja aquello que no te resuene.
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El valor de la reconciliación. Se requiere mucha fuerza y mucha humildad, para querer re-encontrarte, primero contigo mismo, después con el reflejo que el otro te ofrece.
El delicado equilibrio entre pertenencia y exclusión. La inclusión de corazón no es fácil. La inclusión es el valor de mirar lo difícil e integrarlo para que no nos gobierne desde las sombras.
Para luego disfrutarte, compartirte y expandirte, en resonancia con otro que vibra como tú: alto y claro.
Nos debilitan con guerras que no elegimos. Se nutren de nuestra energía. Por eso la batalla es interior. Hazte caso, es la mejor protección contra la desprotección.
La vida nos invita a enraizar bien fuerte: saltos al vacío, duelos inesperados e incertidumbre. La humildad de honrar cada pisada, cada pausa y cada avance.
Cada segundo tu alma crece, mientras trasciende viejas estructuras mentales y se ancla en las leyes naturales.Vivimos tiempos audaces, en los que la mayor libertad es...
Esa loba interna que sabe cómo, dónde, cuándo y con quién. Sabe liderar, cazar, compartir y amar. Sabe habitar el día y sabe transitar la noche. Sabe aullar de dolor y lamerse las heridas en un rincón...
Tomar la fuerza y la grandeza de los que nos preceden, para poder realizarnos como seres humanos completos mientras soltamos cadenas invisibles de lealtades y patrones oxidados.
Se alimentan de energía ajena para seguir tirando, para soportar su estructura quebrada, compensan su frialdad interna con tu calidez de alma.
La culpa viene del pasado. Es nuestro niño interior buscando cómplices y, sobre todo, alguien que lo ame incondicionalmente. El niño se culpa. El adulto se responsabiliza. ¿Puedes ver la diferencia?
Parece una rima fácil pero no está la Vida para juegos rosas ni facilones. Está más bien pidiendo atención, observación y discernimiento. Y sobrevivir, sin caer en la desesperanza o en el victimismo es...
Esta supervivencia sutil, intensamente emocional y brutalmente energética, que estamos experimentando...